viernes, septiembre 29, 2006

Casi un William Wallace

Yo por Dentro - Del Habla - Otros

Releyendo y reflexionando sobre algunos artículos aún no publicados, descubrí que en mi caso, la tortura es aquel procedimiento al cual es sometido un fulano en “Los Tigres de la Malasia”, de Emilio Salgari, que consiste en verse obligado a beber agua a través de un embudo hasta casi reventar. O las cosas que los vietnamitas y coreanos le hacían a Chuck Norris en una de cada dos películas. Tal vez porque sé muy poco de historia argentina, no asocio la palabra “tortura” con los desmanes cometidos por la Dictadura Militar de hace algunos años. Y a los que se escandalicen por eso, les aviso que tampoco la asocio con la crucifixión, método romano que se hizo famoso gracias a su víctima más célebre, salvador de algunos de nosotros. Menos aún me suena a lo ejecutado por los acólitos de Stalin.

Sin embargo, me extraña que dentro de lo terriblemente específico y sádico de alguno de los elementos y técnicas desarrolladas, nadie se halla dedicado a intensificar el dolor de muelas, o a provocarlo artificialmente. Tal vez no quedaron registros, si es que alguna vez se hizo. Imagino que hoy en día podría llevarse a cabo y requeriría de elementos ya inventados: un torno, un especialista capacitado, y una forma de mantener a la víctima (que podría ser tranquilamente un hombre sabedor de información importante en la organización Al-Quaida) completamente inmóvil. Luego, a eso hay que agregarle una aguja oxidada y sucia de vómito en contacto con el nervio. El resto es magia.

Se me ocurre porque hoy debo ir al dentista y uno de mis temores es que cuando quiera medir la profundidad de las caries -tengo dos- en mis muelas, me agujeree accidentalmente. Tengo que realizarme un “tratamiento de conducto”, procedimiento que por más que se me explique una y otra vez, seguirá sonándome a que alguien va a tratar de abrirse paso a través de mi recto, C4 mediante, en un acto que debería ser supervisado por algún ingeniero civil, o por el Silvester Stallone de “Daylight”. Es una sensación.

A lo que voy es a que, a los diez minutos de verdadero e incontrolable dolor de muelas, yo estoy listo para dar los códigos de lanzamiento de todo misil a mi disposición, o torturar y asesinar a quien pueda dármelos.

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30 Comments:

Blogger Amperio dijo:

Mire, compañero, desde que se mejoró la anestesia y se inventó el torno ultrasónico, se acabaron los dentistas torturadores. Se lo digo yo, que los sufrí de pequeño y ahora, con los avances de la ciencia, hasta tengo ánimo para mirarle las tetas a mi odontóloga.

UAP, Compañero Mamboretá.

viernes, septiembre 29, 2006 9:13:00 a. m.  
Blogger Jes dijo:

Sin dudas el dolor de muela es uno de los peores que existen.
Y no es que me escandalice pero siendo ESA parte de la historia argentina tan reciente y que esté tan fresco el asunto me extraña que no asocies la tortura con eso. Digo, para saber algunas cosas no hace falta estudiarlas.

viernes, septiembre 29, 2006 9:24:00 a. m.  
Blogger Chancho Piluqui dijo:

Sin ánimo de competir en dolencias, le comento que una mejor forma de tortura, sería generar, mediante algún artificio tecnológico, un cálculo renal en la persona a torturar. Lo que resta luego es sentarse a mirar cómo el infeliz se retuerce implorando el balazo redentor.

Por último, y en relación con su inminente visita al dentista, le dejo esta reflexión: Como dijo Vaporeso, en estos tiempos difíciles hay que tener de Zeus la fortaleza, de Ulises la astucia, y de Perón, los huevos.

viernes, septiembre 29, 2006 9:35:00 a. m.  
Blogger El Guz dijo:

Ya lo decía el dentista: "Acá el que no corre, muela"

viernes, septiembre 29, 2006 9:47:00 a. m.  
Anonymous Animal dijo:

Nunca tuve una caries... Y no te preocupes que yo tampoco se de historia argentina, ni relaciono torturar con la dictadura. (¿y qué?)

A mi me viene a la mente al viejo Adam West vestido de Batman, y a Robin, metidos en dos jarrones gigantes con sólo la cabeza asomando. Justo arriba de sus cabezas, un gotero que suelta una gota de agua cada un segundo, y el dúo dinámico volviendose locos.

También me viene la imagen de Mel Gibson en no-me-acuerdo-qué película, donde estaba atado y le arrancaban las uñas de los pies con una pinza (¿o eran los dedos enteros?)

viernes, septiembre 29, 2006 9:52:00 a. m.  
Blogger Mantis dijo:

Amperio: Bueno, a mí también me atenderá una odontóloga, pero es que yo no sabría identificar un torno ultrasónico de uno no ultrasónico. En realidad, no podría distinguir entre un torno y un cepillo de dientes eléctrico.

Y sufro por si acaso. UAP, Compañero.

Jes: Por eso dije "tal vez". Siempre existe la posibilidad de que yo haya estudiado, leído e informádome mucho más que otros al respecto, y esté meramente utilizando ciertos recursos estilísticos a la hora de escribir.

Pero es que realmente está mas fresco el hecho de las torturas que llevan a cabo los delincuentes de poca monta con los ancianos indefensos a quienes asaltan, y tampoco pensé en eso.

Tampoco creo que tenga que ver con algún tipo de compromiso con la memoria de turno o vaya a saberse que. No poseo suficiente dinero como para andar rasgándome las pocas vestiduras que tengo.

Chancho Piluqui: Dicen que lo de los cálculos renales es bravo, sí. La hernia de disco aparentemente también.

Por cierto, ¿me permite agregar a lo último, "la fama del burro"?

viernes, septiembre 29, 2006 9:59:00 a. m.  
Blogger Mantis dijo:

El Guz: Estuvo bien. Se merece una felicitación genuina por haber hecho tanto con tan poco. Bravo.

Animal: ¿Nunca tuviste una caries? Resulta hasta intimidante, semejante afirmación. ¿Te cepillas religiosamente o tenés buenos genes, nomás?

Con respecto a lo de la película, creo que te referís a esa en la que a Mel le aplastan los deditos del pie con un martillo. Actúa haciendo de malo Kris Krisstoferson, el ayudante de Wesley Snipes en "Blade". Creo que se llama "Payback".

Y la de la gota de Batman la recuerdo a la perfección. No me perdía un solo episodio... oh, mi niñez.

viernes, septiembre 29, 2006 10:06:00 a. m.  
Anonymous araña dijo:

No sé en que película bastante vieja, lo torturaban a Dustin Hoffman haciéndole un tratamiento de conducto o jugando con el nervio de uno de sus dientes, sin anestesia. Si alguien se acuerda, que me lo recuerde.
Los tratamientos de conducto que tengo hechos jamas me dolieron ni durante, ni después. Según mi odontóloga tengo arena en las venas, pero bue.. he sufrido dolores peores.
Suerte con el conducto! Lo que no mata te hace mas fuerte y de ultima sacate todas las muelas/dientes y ponete una linda postiza.

viernes, septiembre 29, 2006 10:21:00 a. m.  
Blogger vic dijo:

...hay dolores físicos insoportables, no quiero empezar a exponer otros peores porque la verdad el dolor humano me lleva a extrañas paradojas. Algunos combiandos con otros dolores son una buena tortura a perfeccionar, si.

Pero lo que siempre me intrigó son las ganas que tiene una persona de ser "odontólogo" y meterse en las bocas de otros; imaginándomelas sucias, olorosas, con dientes podridos, colores oscuros amarronados y bichos caminando entre las encías. Creo que saldría corriendo.

Y a esto le agrego que hay profesiones aún peores que se meten en lugares insondables de las mismas características...

Me deja agregar a lo que dijo Chancho algo de Palas Atenea para nosotras las chicas? (gracias, hay tantas cosas que me gustan de ella)

(suerte hoy. un beso)

viernes, septiembre 29, 2006 10:25:00 a. m.  
Blogger Paréntesis dijo:

Mi teoría es que las personas que siguen esa carrera son perversas. AHora, dejando de lado ese pequñisimo detalle, hacé como yo que me conseguí un odontologo más lindo que la odontologa de amperio, y ahora me invento problemas...adios caries, adios dolor, adios todo!,y bienvenida perversión...jaja.

PD:Al fin y al cabo, en la vida todo es cuestion de incentivo.

besos

viernes, septiembre 29, 2006 10:27:00 a. m.  
Blogger Daniel C. dijo:

La perversidad de la dictadura no se perdió esa variante de la tortura, Mantis. Lo resolvió de manera limpia y brutal, como hacían todo: aplicaban la picana eléctrica sobre las encías. El efecto sobre el nervio dentario es el mismo que tener un torno perforando una muela rota.
Sobre el comentario de Vic, relacionado con los dolores humanos combinados, una vez Borges se sentía tan mal anímicamente, que fue a sacarse una muela y exigió que lo hicieran sin anestesia. Quería, dijo, que el dolor del cuerpo se acercase algo al dolor del alma que sentía.
Y Rudyard Kipling tiene una oda dedicada al dolor físico, que ayuda -según él- a olvidar los dolores espirituales. En fin, divagaciones sobre el dolor (debe ser el día nublado y triste); sepan disculpar la extensión del comment.

viernes, septiembre 29, 2006 10:34:00 a. m.  
Blogger Hurricane dijo:

La película que menciona Araña es "Marathon man" y el torturador es Laurence Olivier, que personificaba a un nazi sobreviviente de la guerra.

viernes, septiembre 29, 2006 10:34:00 a. m.  
Anonymous eli dijo:

Araña: justamente me iba a referir a esa película. Marathon man, en el original, Maratón de la muerte en español, con Dustin Hoffman, Sir Lawrence Olivier, bandeja de instrumental odontológico, habitaciones iluminadas con lamparita colgante, persecuciones, horrorosas muertes y revelaciones, y la dirección de John Schlesinger. Insoportablemente buena y escalofriante.

viernes, septiembre 29, 2006 10:41:00 a. m.  
Blogger Mantis dijo:

Araña: Sep. Realmente estuve pensando en extraer una de las dos. Pero se me hace que terminaría por extraerlas todas, y después, meta pulenta y pulenta...

Vic: A mí me intrigan las ganas que puede tener una persona de hacer cualquier cosa. Con lo lindo que es dormir... supongo que se debe a eso que tener que laburar de algo. Quelevachaché. Gracias por el beso.

Paréntesis: Me recuerda usted al personaje de "Loco por Mary" que se hizo romper la espalda a fin de poder visitar a la bella quiropráctica. Yo no se si no haría lo mismo...

Daniel C. : Usted tiene toda la razón, señor, como siempre. Algo había leído a ese respecto, precisamente en un libro salido hace un par de meses, escrito por un vecino mío, sobreviviente de haber sido torturado. Pero es que lo de la electricidad sobre las encías (imagino) debe provocar una estampida de dolor semejante, mas no igual al de la infección bruta, que sigue campaneando en la cabeza durante horas y horas y obedece a respuestas mas complejas que la picana. Digo, que se yo.

Esa anécdota de Borges la oí, pero siempre me sonó a cuento. Aunque Borges dijo algo así como que "a los que se quejan del mal de amores habría que darles dolor de muelas, para que vean que se puede estar igual o peor".

Siempre me refería a la muerte de mi viejo como a un dolor de muelas espiritual. La expresión buscada siempre fue "estoy viendo al diablo en calzoncillos".

Hurricane: Faaa... cuanta exactitud. Gracias por el comentario.

Eli: Ahora resulta que la vieron todos menos yo...

viernes, septiembre 29, 2006 11:02:00 a. m.  
Blogger Pesimista Necesario dijo:

La película "El dentista" lo resume todo Mantis. Se la recomiendo.
Saludos.

viernes, septiembre 29, 2006 11:14:00 a. m.  
Blogger Paréntesis dijo:

ahh, bueno...nada puedo hacer en relacion a las asociaciones libres que ud realice. Excede a mi juridicción.
;)
saludos

viernes, septiembre 29, 2006 11:26:00 a. m.  
Blogger cualquier boludo dijo:

Yo nunca sufrí un dolor de muelas intenso, debo tener mucha suerte. Ahora tengo un diente con una caverna en un costado y no me animo a ir por todo el terror que me pintó la gente que sí sufrió cuando fue al dentista, que tampoco es mi caso. Supongo que si la odontóloga está buena todo se pasa más facil.

viernes, septiembre 29, 2006 12:12:00 p. m.  
Blogger Mantis dijo:

Pesimista: Le prometo verla cuando haya reparado mis dos caries. Antes, no.

Paréntesis: Saludos recibidos y respondidos. No se culpe, la impotencia nos llega a todos sin distinción de sexo.

Cualquier Boludo: Lo que usted debe tener es un severo trastorno en el sistema nervioso. O tal vez crea que está mirando su boca cuando en realidad, al que le duele es al del espejo.

Pobre Boludo.

viernes, septiembre 29, 2006 12:44:00 p. m.  
Blogger Godsize dijo:

Desde que leí "La Muerte Visita Al Dentista" no puedo mirar a uno de esos sádicos sin empezar a gitar incoherencias, o "¡Attica!¡Attica!" (ya que estamos con las referencias de películas).
Lo peor de todo es que creo que el libro no deja tan mal parados a los odontólogos.

viernes, septiembre 29, 2006 2:34:00 p. m.  
Blogger DEG dijo:

"No hay filósofo que pueda soportar sin llorar un dolor de muelas" (traducción libre - Willy Shakespeare en "Much ado about nothing")

viernes, septiembre 29, 2006 2:36:00 p. m.  
Blogger Payin dijo:

vamos mantis... no sea cobrade. No fue ud mismo que para aseverar su hombria se tomo una taza de chimichurri?? me extraña araña...

PD: con las historiasque me cuenta mi abuelo de lso dentistas de su tiempo siento que ahroa cuando entramos es un viaje al paraiso comparandolo con el dolor y sufrimiento que debian sentir al sacarte una muela con una pinza :S

viernes, septiembre 29, 2006 3:23:00 p. m.  
Blogger chamemal dijo:

mantis, para mí la tortura guarda una gran relación con la cocina: de acuerdo al tiempo/tipo de cocción, utilizaría distintas técnicas.
si se trata de una urgencia, la utilización de las ya mencionadas (picana en encias/escroto, remover las uñas, submarino, -o la q vi hace poco en una película- colocar una rata gigante en el cuerpo del rehen y taparla con un balde, la rata buscando la salida más factible comienza a escarbarle el plexo solar) me parecen correctísimas.
pero sí se trata de un hobbie, de algo q se realiza semanalmente como para matar el tiempo un domingo a la tarde, se me ocurren otras variantes: primero le rompería un par de costillas de cada lado para que le duela respirar y se me quede quietito. seguramente lo tenga desnudo, con un enema de pepino y escuchando motorhead al taco 24x7 (pa que no duerma, vió?). y el trabajo pesado y rutinario sería con una hojita gillette ir deshollandolo de a poquito y haciendo que se coma los cachos de piel (que obvio es único alimento) al tiempo que con un tonito de maestra jardinera le preguntaría: "vas a dejar la casa blanca, mi amor?".

disculpeme a mi también por la extensión del comment.

viernes, septiembre 29, 2006 3:34:00 p. m.  
Blogger Zoimanzanita dijo:

Odio con toda mi alma a los dentistas, en realidad a odio ir al doctor en general, pero los dentistas son los peores. Si mi viejo no fuera dentista, ya tendría los dientes como Charly García.
Un besote.

viernes, septiembre 29, 2006 3:53:00 p. m.  
Blogger Carolina dijo:

Suerte con el tratamiento de conducto! No sé como son, por suerte nunca me tuve que hacer ninguno.. pero puedo decir que me tuvieron que sacar una muela de juicio que crecía para cualquier lado y sigo sin termle al dentista, por suerte. Creo que tuve suerte. Y sí, ante un dolor de muelas, el más pavote, el más chiquito, yo también canto lo que me pidan.

inyobgu
Ingesta notable, Yogui. Oso barrigón gana úlceras.

viernes, septiembre 29, 2006 4:31:00 p. m.  
Anonymous gus_ dijo:

Quédese tranquilo que hoy se usa anestesia, hay que bancarse la impresión de la aguja en las encías, pero es un segundito nomás.

viernes, septiembre 29, 2006 9:13:00 p. m.  
Blogger Mantis dijo:

Godsize: Cuando escucho gritar ¡Attica!, yo pienso automáticamente en Leslie Nielsen. Disculpe, pero es así.

Aunque no he escuchado gritar Attica nunca, creo.

Deg: Y no hay mal que por bien no venga. Supongo que la tortura te forja temple, que se yo. Tal vez acabo de decir algo que horrorizó a mas de uno. Les pido disculpas por si acaso se ofendieron.

Chamemal: Gary Oldman y don Lecter son Lisa Simpson y Paris Hilton al lado suyo.

Manzanita: Eso de tener padre dentista debe ser una masa, por el fortunón que te ahorrás. Prometo escribir un post referido a la experiencia del conducto.

Carolina: Extracción ya había sufrido, y puedo llegar a decir que incluso me había gustado el asunto. Lo disfruté, porque no sentí nada salvo el TROC de cuando sale.

Gus: Si, la verdad es que a lo que le tengo miedo es a que la ciencia médica no sepa lidiar con alguna emergencia, o a que el facultativo se distraiga, pero nada más. El torno me parece tan amenazador como una resma de papel a4 para fotocopias.

O sea, no mucho.

Saludos a todos, gracias por pasar. Ya está en proceso la creación de un artículo referente a lo sucedido en lo de la dentista.

sábado, septiembre 30, 2006 8:34:00 a. m.  
Blogger Rodolfo Fucile dijo:

Luego de haber desfilado por casi todas las especialidades odontológicas existentes, creo que el vulgar sadismo de los dentistas me molesta menos que su perversión sutil. No soporto al "dentista bueno", que le hace comentarios (¡y hasta preguntas!) amigables al paciente, a la vez que le mete jeringas, ganchos o pinzas la boca, y le sujeta los maxilares con morsas indestructibles.
El paciente, indefenso y desprovisto de lenguaje, se ve obligado a escuchar las disertaciones del Dentista Bueno, anulando por completo su condición de sujeto. El Dentista Bueno humilla al paciente.
Prefiero las reglas claras: si usted piensa flagelarme, no me hable de sus gustos musicales...

sábado, septiembre 30, 2006 11:05:00 p. m.  
Anonymous Mane dijo:

Ya q viene al tema las referencias filmicas, me da mucha impresion la escena de "Cast away" cuando decide solucionar su dolor de muelas con un patin de hielo...
Y en "Oldboy" (pelicula coreana) el muchacho le saca bastante informacion a uno de los "malos", martillo y pinza mediante. Nada como las peliculas asiaticas en cuanto a tormentos fisicos.

lunes, octubre 02, 2006 7:39:00 a. m.  
Blogger Mantis dijo:

Rodolfo Fucile: Supongo que algo ha de tener que ver con el equilibrio cósmico.

Aunque yo a la denstista le decía todo tipo de cosas (o emitía sosidos, si se quiere) que no entendía, mientras mi boca no estaba inmovilizada.

Me hizo callar, la desconsiderada.

Mane: A mi siempre me pareció que lo Tom Hanks en esa película era desesperación inteligente. Pero se me hace que yo no sería tan preciso con el golpe. Además, la suerte que tenés que tener para sacarlo así, de una...

lunes, octubre 02, 2006 8:44:00 a. m.  
Anonymous El Turi dijo:

El dentista no es algo agradable bajo ningun tipo de circunstancia ni punto de vista. y es lo más cercano que un ser humano "bueno", puede estar de la tortura. A mi la anestesia me dura menos que a lo normal, y mas de una vez me han tenido que reinyectar novocaina(o lo que fuera), por los llantitos y lagrimitas de cocodrilo que soltaba, una vez la dentista, tiró fastidiada las herramientas porque no podía laburar. No volví a ir.

Saludos

martes, octubre 03, 2006 9:21:00 a. m.  

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